Y acá es donde empieza todo. No prometo historias de cuentos de hadas transportadas a la vida real, porque sería una completa farsa. Tampoco quiero decir con esto que vaya a relatar la forma de invernar de un oso. La realidad, es que tengo varias cositas dando vuelta en mi cabeza hace ya mucho tiempo, y estaría bueno trasladarlas y aclarar un poco este panorama que tanto me confunde. (Ayudeeeen! jaja)
A ver, me llamo Martina, tengo dieciséis años y varias cositas que me atormentan.
Siempre fui una mina muy reservada, pero contradictoriamente muy extrovertida a la vez.
Me cagaron muchas veces, confié en supuestas amistades que terminaron siendo puñaladas por la espalda. Más allá de múltiples decepciones, estas situaciones me hicieron crecer muchísimo. Hoy, tengo amigos contados con los dedos de una mano, y mucha gente que sabe que siempre que me necesite voy a estar, por más de que no establezcamos un vínculo del todo íntimo.(Imagínense lo desconfiada que me volví durante estos últimos años)
Soy la persona más celosa del mundo, especialmente cuando de mis verdaderos amigos se trata.
Siempre escapo, y ahí llega el tema del día en cuestión. Escapo de las personas(chicos) que están muy encima mío. Claro está que con esto me refiero a llamadas constantes y a 'no dejarme respirar'. Es muy importante para mi tener mi propio espacio, mi tiempo.
Hace dos meses empecé a salir con un chico, que conocía ya hace cuatro años; y siempre 'hubieron ganas'. El chabón(perdón por el vulgar vocabulario) es el máaas bueno del mundo, nos entendemos bien, me sabe escuchar y aconsejar. Es prácticamente todo lo que siempre pedí. Pero me quiere demasiado. Si gente, soy un problema que camina. Con los antecedentes masculinos que me atormentan, se me hace más difícil todavía confiar, creer y querer.
Estuve con un obsesivo que me llamaba cada dos horas, con un alcohólico(esto lo supe tiempo después de cortar con aquel sujeto), con un flogger, con un estúpido.
Y en cuanto a mi presente.. él, no se que es. Pero es buen tipo, y yo me siento una mierda, una piedra incapaz de querer.
Me da bronca que siempre me pase lo mismo, al principio está todo bien, y después de un tiempo, me aburro.
El domingo pasado lo ví, y la pasamos bien. Ahora, es suficiente? A veces creo que estoy condenada a escapar, a las relaciones a corto plazo, a siempre terminar lastimando.
Ayer a la noche me propuso que vayamos al cine el sábado. Me siento una forra, pero sinceramente ya estoy pensando en posibles excusas.